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GUÍA BÉBETE LEÓN: Nuestra Cultura

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Un teatro que, comparte nombre con el escritor, ha sido objeto, a lo largo de su historia, de solamente dos rehabilitaciones. Una se llevó a cabo en 1905 y la segunda en 2005. En la primera (1903-1905) se acometió un arreglo integral del espacio del interior de la casa consistorial que había comenzado a construirse en 1839, siempre respetando el estilo acorde a los cánones estéticos del romanticismo. La remodelación más reciente, hace ya más de diez años. hoy en día el Teatro Villafranquino conserva la esencia del pasado, la belleza de su perfil romántico y el aura de un teatro histórico que fue, es y seguirá siendo centro neurálgico de la vida cultural de la villa. Porque el teatro «es la expresión literaria más completa de la época presente, la que más influjo está llamada a ejercer sobre la actual sociedad», como ya escribió Gil y Carrasco una vez y que es para nosotros como un estandarte, es como el Cervantes berciano. 

Aunque nació en Madrid, tiene ascendencia leonesa, vivió su infancia en nuestra comarca, concretamente en Cacabelos. Cursó estudios de Farmacia, obteniendo también el doctorado y dedicándose a ello en San Sebastián desde 1960. Aún así, Raúl ha dedicado siempre su tiempo libre a escribir.

En 1969 publicó su primera obra, la novela Ni héroe ni nada, a la que seguirá en 1970 Cacereño, una narración con concomitancias biográficas, que se refiere al tema de la emigración al País Vasco. En 1976, gana el Premio Nadal, por su novela Lectura insólita del capital, y en ella, un industrial vasco es secuestrado por un grupo abertzale de ultraizquierda y para soportar su encierro dispone tan solo de un único libro: una versión resumida de El capital de Karl Marx. Siguió avanzando en el mundo de la escritura hasta que en 1987, publicó La mar es mala mujer, de la que se hizo una versión cinematográfica, con el propio Garrido como coguionista. Nuestro artista ha cultivado también el ensayo o las novela negra con títulos como Escrito en un dólar La costumbre de morir y Tantos inocentes, galardonada en 1997 con el Premio novela negra de la Ciudad de Gijón.

En el año 2006 le fue concedido el Premio Nacional de las Letras Españolas y también ha sido galardonado con la Medalla al Mérito Constitucional otorgada por el Gobierno de España. En 2012 publicó la novela La estrategia del outsider o la vuelta al mundo de Naraya Sola, una aguda reflexión sobre la dignidad y en 2016 Tertulia de rebótica, una recopilación de los más de 400 artículos escritos en su día para no olvidar sus orígenes como farmacéutico en San Sebastián.

Como grabador ha obtenido la Mención de Honor, en 1999 el Premio Nacional de Grabado de la Calcografía Nacional y en la VII Bienal Internacional de Grabado de Orense en el año 2001. ¡Todo un maestro de nuestra cultura!

No puedes dejarte a nuestro más conocido autor de la generación de los ochenta o postnovísimos. Natural de Vegamián, un municipio ahora desaparecido bajo las aguas del río Porma, desde junio de 1969, quedando incorporados sus vecinos al municipio de Boñar. Aunque nació accidentalmente en Vegamián, su familia procede de Mata de la Bérbula en la cuenca del río Curueño y cuya descripción está recogida en su libro de viajes El río del olvido. Pues, tras la destrucción del pueblo de Vegamián se mudó con su familia al pueblo de Olleros de Sabero, donde vive el resto de su infancia. Ambos pueblos marcarán no sólo su juventud sino también parte de su obra.

En 1983 comenzó a escribir Luna de lobos, su primera novela y en 1988 publicó La lluvia amarilla. Ambas fueron finalistas al Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Narrativa. En 2016 quedó finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León con su novela Distintas formas de mirar el agua. Antes de que se fallara el premio, emitió un comunicado anunciando que no aspiraba a él y que lo rechazaría en caso de que le fuera concedido.  En convocatorias anteriores ya había sido candidato a ese mismo premio.

Sus obras se caracterizan por su intimismo, el uso de un lenguaje preciso y el exquisito cuidado en las descripciones.  Sobre sus obras el propio Llamazares afirma que su visión de la realidad es poética y su forma de escribir está muy pegada a la tierra. Julio está, como nosotr@s, muy orgulloso de esta tierra.

 

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