CASAR DE BURBIA es una bodega sin prisas. Elabora a partir de pagos propios y defiende el concepto francés de desarrollar distintos pagos y así obtener diferentes vinos. Esa es la idea.

Nemesio, que siendo pequeño se metia dentro de los tinos a jugar, convencido de que El Bierzo era una buena tierra, decidió ir comprando viñas. Entonces, eran viñedos abandonados en los que se utilizaron las técnicas de injerto más tradicionales de la zona y se cambiaron las variedades blancas por la variedad reina de la zona: la Mencia.

Detrás vendría su hijo, Isidro. Juntos decidieron crear CASAR DE BURBIA para elaborar vinos con la ilusión de obtener vinos de máxima expresión. Las cepas de Mencía de CASAR DE BURBIA, se localizan en 27 hectáreas de terreno montañoso, entre los 600 y 700
metros de altitud. Con suelos rojizos, pizarrosos, cuentan con una gran concentración tánica.

Son el origen de unos vinos sin rodeos, directos, que no juegan a todo sino que buscan la complejidad. Son vinos hechos de principio a fin, nada rápido. Con paciencia.

Bodegas
Casar
de Burbia
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de Burbia